Fuente: Qué hacer con el resto de tu vida. Como potenciar de forma equilibrada su vida profesional, familiar y personal. Robin Ryan. Págs. 18-20
¿Por qué cambiar?
Para algunas personas, esta
pregunta tiene una respuesta sencilla, resulta que quieren hacerlo. Es un
problema de calidad de vida. Puede que estén aburridas y quieran enfrentarse a
un nuevo desafío. Para otros, el proceso es más agónico. ¡Parece que ir
saltando de trabajo en trabajo es realmente fácil solo para relativamente pocas
personas! La mayoría de la gente está dispuesta a tolerar situaciones y
horarios imposibles, jefes que son exigentes hasta el punto de ser ridículos y
la sensación de que la empresa es su dueño. Financieramente les parece que no
tienen otra opción más que la de quedarse en su trabajo y nivel de sueldo
actual, a pesar de que cada día sueñan con hacer otra cosa. En ocasiones es una
sensación de aprensión y ansiedad muy dentro de la propia intimidad de uno la
que dice que algo va mal. Por muchos deseos, esperanzas o negaciones que intente,
sabe que su trabajo ya no funciona. Antes o después, la mayoría nos enfrentamos
a un momento definitivo en nuestras carreras. Y, sin embargo, de esos momentos
de desespero acostumbran a salir unos caminos nuevos y sensacionales que
seguir.
En ocasiones, el cambio se le
impone a usted. Perder el trabajo es una de las cosas más estresantes que puede
ocurrirle a alguien y también puede ser muy doloroso. No importa cuántas
personas hayan sobrevivido y prosperado, pues que le despidan sigue siendo una experiencia
espantosa. Las empresas puede que lo llamen de otro modo –una reducción de
personal, por ejemplo, o un expediente de regulación de empleo –pero lo
fundamental es que usted ya no tiene un ejemplo. La manera en que interpretará
esta pérdida de trabajo –si pensará “Mi mundo está llegando a su fin” o “Vamos
a conseguir algo mejor” –puede representar toda la diferencia del mundo. He
visto a muchos clientes utilizar los despidos y regulaciones de empleo como
trampolines para alcanzar unas carreras más gratificantes, más satisfactorias y
más lucrativas. De hecho, el 77% de los trabajadores despedidos encuentran
nuevos empleos en los que ganan un 15% más que en los anteriores, según el
Departamento de Trabajo del Estado de California.
Sus razones para pensar en un
cambio pueden ser sencillamente que su empleo ya no representa ningún desafío
y, por lo tanto, está aburrido. Lo más probable es que esté viviendo como si
pudiera separar su trabajo de su vida. ¡Qué mito más ridículo” Su carrera es
parte de su vida, de su identidad, una parte de quién es usted y de cómo se
siente. Por ejemplo, si se despierta mañana y su jefe le dice “Está despedido”,
eso transformaría definitivamente toda su vida. El reconocer cuando nos
enfrentamos a los grandes desafíos de la vida, como un divorcio, la muerte de
un miembro de la familia, una enfermedad personal o un familiar enfermo,
incluso un embarazo. Estas situaciones pueden ser largas, emocionales y, en
ocasiones, debilitan físicamente y, por lo tanto, exigen perseverancia además
de unos mecanismos añadidos para poder arreglárselas y gestionar su carrera.
Es posible que usted se haya
quemado en el trabajo. Este estado de extrema insatisfacción con el empleo
acostumbra a ser la razón de que muchos maestros, abogados, terapeutas y otros
profesionales cambien de carrera. Cualquier trabajo puede hacer que uno se
agote si el jefe exige un esfuerzo superhumano para que se cumpla el cometido,
Hágase estas preguntas: ¿Me siento sobrepasado, cansado, utilizado e incapaz de
recuperarme? ¿Estoy haciendo únicamente lo mínimo en mi trabajo? ¿Estoy
sacrificando mi vida en el hogar por mi empleo? ¿Estoy atrapado en un empleo
que no conduce a nada? ¿Mi puesto no tiene sentido y es de poca importancia?
¿Me siento aislado en él?
La profesora de Berkely Christina
Maslasch, investigadora pionera y autora de The Truth About Burnoul (La verdad
sobre el agotamiento en el trabajo) dijo que ninguna medida de automejora puede
solucionar el hecho de que una persona se sienta quemada en el trabajo, ya que
el origen se encuentra realmente en el lugar donde se trabaja. Llegó a la
conclusión de que únicamente cambiando de escenario puede superarse. Hay
lugares de trabajo no adecuados de todas formas y medidas –organizaciones sin
ánimo de lucro, empresas, escuelas, facultades, compañías, despachos, bufetes o
consultas profesionales –pero recuerde, no todos los entornos laborales son
así. Cuando nuestra situación se vuelve deprimente, tenemos tendencia a pensar que
eso sucede en todas partes, pero la hierba puede ser más verde en otro lugar.
Los estudios de la profesora Maslasch definen la existencia de seis áreas clave
de las que depende la felicidad de un trabajador: carga de trabajo manejable,
sensación de control, oportunidad de recompensas, sensación de comunidad, fe en
la equidad del lugar de trabajo y unos valores compartidos. Dejemos que estas
claves le guíen cuando evalúe su situación y tome sus decisiones profesionales.
Puede que las circunstancias de
la vida le obliguen a cambiar. El divorcio es un motivo importante para que
tanto los hombres como las mujeres cambien de carrera o empiecen una nueva. Las
enfermedades, suyas o de la pareja, esposa o hijos, pueden obligarle a
abandonar un trabajo para ir en busca de algo nuevo. Tener que cuidar de un
progenitor enfermo (muchos millones de personas trabajadoras lo hacen) puede
impulsar su necesidad de cambiar de domicilio y encontrar un empleo mejor, más
agradable y más flexible.







