Escrito por: Delfo Tomislav Gastelo Miskulin / Artículo Universidad Perú
Muchas veces no se le presta la debida atención e importancia a la condición de la vista de los estudiantes, lo cual puede ocasionar en muchos casos que los niños o adolescentes no aprendan adecuadamente reflejándose esto en sus calificaciones; puesto que la visión es un pilar físico fundamental en la vida educativa de todo educando.
Respecto al tema surgen varias dudas como cuál es el momento idóneo para hacerle el primer examen de la vista, ante esta situación, la Academia Americana de Oftalmología recomienda que los exámenes de la vista deben ser desde los primeros meses de nacido puesto que los recién nacidos deben someterse a un chequeo de salud general incluyendo también un examen general de la vista. Luego alrededor de los tres años los niños deben someterse a pruebas médicas para medir la agudeza visual, así como a los cinco años de edad deben ser nuevamente evaluados por un médico de la vista.
Posteriormente, después de los cinco años de edad, otros exámenes sucesivos deberán ser realizados durante los chequeos de rutina en la escuela, antes de cada ciclo escolar en la consulta del médico, o tras la aparición de síntomas como entrecerrar los ojos, cruzar los ojos o frecuentes dolores de cabeza, constante frotación de los ojos, sensibilidad a la luz, capacidad deficiente para enfocar o seguir un objeto, alineamiento o movimiento de los ojos de manera anormal, enrojecimiento o que presente pupilas blancas en lugar de negras; y en el caso de necesitar lentes las revisiones deberán ser anuales para evaluar cambios que puedan ocurrirse en ese tiempo.
En muchas ocasiones, son los mismos maestros quienes pueden darse cuenta cuando un estudiante tiene problemas de la vista en la clase; con lo que podrían poner más atención en dicho estudiante para poder ayudarlo. Así pues se logrará disminuir en gran porcentaje la cantidad de niños, adolescentes y jóvenes que ven truncadas sus cualidades a través de sus calificaciones por el simple hecho de no haberse tratado la vista con la debida importancia con la que debe ser atendida.



